About Elly :: A propósito de Elly

Last weekend I had the opportunity to watch “About Elly,” a film by Iranian director A. Farhadi. I think it was the first time I ever saw a film set in a local Muslim culture that did not feature Western policy or terrorist attack issues in the plot, which is something that struck as not only intriguing, but refreshing as well.

The two-hour long film takes place almost entirely at a run-down beach house in northern Iran. A group of friends from Tehran in their late twenties rents the place for a few days to celebrate Ahmad’s return from Germany and hook him up with Elly, a girl that no one knew except for Sepideh, the leading voice in the group who invites her to travel with them. Despite the fact that they were “modern” and “contemporary,” I observed clear differences between the two sexes. The men were dressed in very casual, modern street wear, whereas the women always wore their loosely arranged scarf over their heads with long-sleeve shirts that covered their wrists, and pants that always hid their ankles. Needless to say, none of them had their scarves down at any point during the entire movie. It was not, however, their attire that caught my attention. Rather, it was the natural attitude, the savoir faire, with which each gender executed its role. For once, wearing a scarf was not an issue, men relaxing after dinner while women cleaned up was normal, and assuming the paternalistic role over women was the status quo. At first, the whole scene seemed anachronistic, devoid of any common sense to me. I say this because I would have done so many things differently had I been in their situation. I soon realized, though, that I was observing their behavior from the perspective of a highly liberal individual and I thought how, except for the language, people’s actions and emotions were no different to what I can see in Spain or in South America, at least for my parents’ generation and beyond.

The main focus of the film was the female versus male honor in romantic relationships and the individual and collective repercussions of the same. Clearly, women seemed to be at a disadvantage. Unfaithful thoughts, even when they were justified by a relationship that had long been worn out, constituted a reason for dishonor. The important difference was that the “cheated” man had the option to move on with his life, whereas the woman seemed to have been forced to suffer the not so appealing choices of either submission or death. Interestingly, the dramatic tone of Elly’s disappearance acquired a wider and fiercer dimension as soon as it was discovered that the man who was claiming to see her was not her brother, but her fiancé. To him, the group suddenly became Elly’s accomplice to try to escape from her relationship with him, and everyone seemed to admit their fault, even when most of them had never met the girl prior to the trip.

I wonder if should the same story had taken place in the U.S. or Spain, would it have had the same impact among the audience. Honestly, I do not think so. On one side, Farhadi, the director, succeeds in transporting us spectators to be another member of the group staying in the house, showing us the implicit interpersonal norms that unite the group within a very specific sociocultural context. On the other side, though, we are presented with a conflict in the plot that could be regarded as trivial to the newer generations in the West, often forgetting, for example, that up until a few decades ago, Spanish women were not allowed to leave the country without their fathers’ or husbands’ consent, that domestic violence and passion crimes are still social ills in many so called “first-world”  countries, and that many people in Japan think that suicide is necessary to save one’s honor.

::

El pasado fin de semana tuve la oportunidad de ver “A propósito de Elly”, una película del director iraní A. Farhadi. Creo que ha sido la primera vez que he visto una película ambientada en una cultura musulmana concreta, cuya trama no consistiese en temas de política occidental o ataques terroristas, algo que me pareció no sólo refrescante sino fascinante.

La película de dos horas se desarrolla casi en su totalidad en una casa de playa destartalada al norte de Irán. Un grupo de amigos veinteañeros de Teherán alquila el sitio por unos días para celebrar el regreso de Ahmad de Alemania y emparejarlo con Elly, una chica que nadie conoce excepto Sepideh, la voz cantante del grupo que fue la que la invitó a viajar con ellos. A pesar del hecho de que todos eran “modernos” y “contemporáneos”, observé claras distinciones entre los dos sexos. Los hombres vestían con ropa muy moderna y casual, mientras que las mujeres siempre llevaban un pañuelo sin ajustar sobre la cabeza, junto con camisas de manga larga que les cubría las muñecas y pantalones que siempre escondían sus tobillos. Por supuesto, ninguna se quitó el pañuelo en ningún momento de la película. Sin embargo, lo que me llamó la atención no fue realmente su vestimenta, sino su actitud natural, el savoir-faire, con el que cada género ejecutaba su papel. Por una vez, el llevar un pañuelo no era un dilema, el hecho de que los hombres se relajasen después de la cena mientras las mujeres limpiaban era algo normal y el asumir que la actitud paternalista sobre las mujeres era la norma. Al principio, toda la escena me parecía anacrónica, vacía de cualquier sentido común. Digo esto porque yo habría hecho muchas cosas distintas si realmente estuviese en su situación. Aunque pronto caí en la cuenta de que estaba observando su comportamiento desde la perspectiva de una persona altamente liberal y pensé cómo, exceptuando el idioma, las acciones y emociones de la gente no eran distintas de las que podía ver en España o en Sudamérica, por lo menos más allá de la generación de mis padres.

El enfoque principal de la película era el honor de la mujer frente a la del hombre en las relaciones románticas y las repercusiones individuales y colectivas del mismo. Las mujeres claramente parecían estar en desventaja. Los pensamientos infieles, aún cuando estos estaban justificados por una relación que hace mucho se había desgastado, constituía una razón para la deshonra. La diferencia importante era que el hombre “engañado” tenía la opción de seguir con su vida, mientras que la mujer parecía haber sido obligada a sufrir las opciones nada atractivas de el sometimiento o la muerte. Fue interesante ver cómo el tono dramático de la desaparición de Elly adquirió una dimensión más amplia y feroz al descubrirse que el hombre que la reclamaba no era su hermano, sino su prometido. Para él, el grupo se convertía de repente en cómplice de Elly por ayudarla a escapar de su relación. Todos parecían admitir su culpa, aún cuando la mayoría de ellos no conocía a la mujer antes del viaje.

Me pregunto si la misma historia hubiese tenido lugar en EE.UU o España, hubiera tenido el mismo impacto sobre el público. De verdad, creo que no. Por un lado, Farhadi, el director, logra transportarnos a los espectadores para convertirnos en un miembro más del grupo que se hospeda en la casa, mostrándonos las normas interpersonales implícitas que unen a los amigos dentro de un contexto sociocultural muy específico. Por otro lado, no obstante, se nos presenta un conflicto dentro de la trama que podría considerarse trivial por parte de las nuevas generaciones occidentales, olvidándonos a menudo que hasta hace unas pocas décadas, por ejemplo, a las mujeres españolas no se les permitía salir del país sin el consentimiento de sus padres o sus maridos; que la violencia doméstica y los crímenes pasionales son aún males sociales que persisten en países que consideramos del “primer mundo”; y que muchas personas en Japón piensan que el suicidio es necesario para salvar el honor propio.

 

 

2 thoughts on “About Elly :: A propósito de Elly

  1. He visto la película y es verdad que al final pensé que era mucho drama por una tontería. Pero tienes razón en el análisis que haces. Para ellos era un gran drama el estar involucrados en esa situación. Se sentían copartícipes de la infidelidad. En occidente el hecho de salir en grupo con personas diferentes de tu novio/a no tiene ninguna connotación, es algo normal. Hay algunas sociedades que tienen tan arraigadas ciertas costumbres o formas de pensar, que pasarán décadas o siglos para que la sociedad cambie. Pongo tu ejemplo: Japón. El hecho de que estuviera cerrado al exterior durante 300 años hace que algunos ciudadanos tengan todavía en su ADN estos pensamientos del suicidio por honor.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s