10,000

Si alguien me preguntase acerca de las cosas que me apasionan en la vida, probablemente no sabría qué decir. De hecho, en seguida le devolvería la misma pregunta, y lo más seguro es que esa persona tampoco lo tuviese claro: “Hombre, me gustan varias cosas, como por ejemplo la música, la fotografía, las pelis de terror… Pero no me apasionan, no.” En mi caso, cuando hablo con “frikis” o entusiastas de los videojuegos, la informática, la cocina o la samba, suelo sentir envidia y me pregunto por qué no seré yo también un friki en algo. Me imagino que existirán distintos grados de frikismo, pero al final es una forma de pasión hacia algo en concreto. Por ejemplo, Chopin fue un friki del piano en la época del Romanticismo y el nivel de frikismo de Mendel en el cultivo de guisantes le llevó a descubrir el mecanismo de la herencia genética. No obstante, más allá de la aportación histórica de sus creaciones o descubrimientos, estas personas entendieron el mundo a través de sus pasiones que, en este caso, fue la música y la naturaleza. Volviendo a la actualidad, me pregunto si al menos el 1% de la población mundial estaría comprometida a entender el mundo en el que vive a través del desarrollo o cultivo de aquello que realmente le apasiona.

Según el coach y periodista Sergio Fernández, la excelencia en cualquier actividad es el resultado de una mínima dedicación de 10,000 horas a la repetición de la misma. Dicha cantidad equivaldría a casi 417 días o a poco más de un año de acción ininterrumpida. De alguna manera, dicho descubrimiento me ha permitido cuantificar la posibilidad de ser excelente en algo, una característica que, por regla general, se considera subjetiva. El marco de las 10,000 horas es, a su vez, el resultado de una manifestación real y tangible de nuestro entusiasmo, pasión o frikismo, da igual cómo se llame, a través de la perseverancia y la dedicación. Mi planteamiento a partir de ahora ya no es descubrir qué actividades me apasionan en la vida, sino a qué tipo de cosas estaría dispuesto a dedicarle un mínimo de 10,000 horas de mi tiempo (y que no sea a estar sentado en frente de la televisión). Mejor aún, ¿estaría yo dispuesto a pagar dinero por esa cantidad de tiempo para dedicarlo a algo que verdaderamente me inspire, me llene, me satisfaga? De manera algo tímida, se me ocurren algunas opciones, pero me las guardo para mí.

Soy consciente del hecho de que la gran mayoría de la gente pasa por esta vida para apenas sobrevivir debido a la falta de educación, dinero, tiempo o recursos; da la sensación de que cualquier excusa vale para así eludir el compromiso consigo mismo. Sin embargo, si consideramos el hecho de que 10,000 horas escasamente acaparan el 2% de las aproximadamente 613,200 horas de una vida de 70 años, quizás sea momento de tomarnos la vida de manera más resolutiva y con mayor dirección, con la posibilidad de dedicar nuestro tiempo a temas realmente gratificantes y enriquecedores, según cada cual, a nivel mental, físico, emocional y/o espiritual.

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Should someone ask me about the things that I feel passionate about, I would not know what to say. In fact, I would immediately ask the same question back, and this person would most likely realize that his answer is equally unclear: “Well, I do like several things, such as music, photography, horror films… But I do not feel passionate about them, no.” In my case, whenever I talk to videogame, computer, cooking, or samba “geeks” or enthusiasts, I tend to feel jealous, and ask myself how come I am not a geek at something, too. I imagine how there may be different levels of geekiness, but at the end it is a form of passion aimed at something specific. For example, Chopin was a piano freak during the Romanticism era, and the amount of enthusiasm that Mendel manifested in the cultivation of pea plants led him to discover the laws of genetic heredity. Beyond the importance of their creations or discoveries for human history, though, they were able to experience life through their passions, which, in this case, were music and nature. Back to our days, I wonder if at least 1% of the world population would commit to understand the world it lives in through the development or encouragement of that which it feels passionate about.

According to the coach and journalist, Sergio Fernández, excellence in any form of activity is the result of a minimum amount of dedication of 10,000 hours to the repetition of the same. This amount would equal to almost 417 days or a little over a year of uninterrupted action.  In a certain way, such discovery has allowed me to quantify the possibility of becoming excellent in something, a characteristic that as a rule of thumb is considered to be subjective. In turn, the 10,000-hour framework is the result of a real and tangible manifestation of our enthusiasm, passion, or geekiness, it does not matter how we call it, in the name of perseverance and dedication. My approach from now onwards is no longer to discover which activities strike me as passionate, but rather to what types of things would I be willing to dedicate a minimum of 10,000 hours of my time (and it would not be to be sitting in front of the TV). Better still, would I be willing to pay money for that amount of time to dedicate it to something that truly inspires, fulfills, and satisfies me? I can timidly think of some options, but I will keep them to myself.

I am aware of the fact that the vast majority of people let their lives go by hardly surviving due to a lack of education, money, time, or resources; it almost feels like any excuse is valid. However, if we take into account how 10,000 hours barely make up for the 2% of the approximately 613,200 hours that compose a life-span of 70 years, perhaps it may be time to take our lives in a more effective manner and with a higher sense of direction, with the ability to invest our time to matters that are essentially gratifying and enriching, everyone in his own unique way, mentally, physically, emotionally and/or spiritually.

 

 

5 thoughts on “10,000

  1. El problema es cuando te gustan muchas cosas.. yo creo que puedo llegar a 1.000 horas en 10 cosas pero no a 10.000 en una! jeje

  2. El problema es que nos dejamos enredar en tantas actividades, que siempre nos falta tiempo para hacer lo que realmente nos gusta. Haciendo cálculos matemáticos, en los últimos años he hecho muchas cosas que me han gustado y que he realizado por temporadas más o menos largas ( 3, 4 años o más) y sólo he empleado 2.710 horas ( Es que las horas de trabajo se comen la mayoría del día). Creo que algún día dedicaré más de 10.000 horas a una actividad que me guste, pero no para ser excelente, con que las disfrute me bastará.

  3. La verdad creo que aparte del trabajo y a dormir, el mayor número de horas que he dedicado en mi vida es a mi búsqueda espiritual. Y creo que puedo decir que me apasiona. Dentro de esa búsqueda, he hecho muchas cosas diferentes: (no se si cuenta para la estadística) cursos, lecturas, meditaciones, yoga, etc. No me siento experta en nada, pero si me han dado una gran satisfacción personal.

    Un beso,

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